Dos expedientes contados sin adornos: qué pasó, qué hicimos y qué se consiguió. Cada caso es distinto, y un resultado anterior no anticipa el de otro asunto.
Raymond Peña, dominicano residente fuera del país, no lograba que la viuda de su padre y sus hermanos repartieran con él los bienes de la sucesión. Llevamos la demanda de partición completa, ante la Cámara Civil y Comercial de la provincia Santo Domingo, sin que tuviera que viajar.
Sentencia favorable en 2024: el tribunal ordenó la partición y, tras la tasación, los demás herederos le entregaron la parte que le correspondía.
A Nicole Amada Rodríguez, asistente de reservas en un hotel de Samaná, le comunicaron por mensaje que la relación terminaba. La empresa sostuvo que no existía contrato de trabajo. Apelamos ante la Corte de Trabajo de San Francisco de Macorís y probamos la relación con los mensajes del propio empleador.
La Corte revocó la decisión de primer grado, declaró injustificado el despido y condenó a la empresa y a su socio a pagar RD$ 544,323.87 en prestaciones.