Una sentencia a su favor que nadie cumple, un pagaré notarial vencido, un deudor que dice que no tiene nada. El embargo es la herramienta que convierte una deuda reconocida en dinero, y tiene reglas estrictas: un error de forma lo anula. Y si el embargo se lo trabaron a usted, esas mismas reglas son su defensa.
Seis situaciones de ejecuciones y embargos que llegan a esta oficina, de los dos lados del embargo.
La sentencia no se cumple sola: hay que notificarla y ejecutarla. Ese último paso es el que más se descuida.
Un pagaré notarial es título ejecutorio: no hace falta ganar un juicio antes de embargar.
Casi siempre tiene algo: cuentas, un vehículo, un inmueble o dinero que otros le deben. Primero se investiga, después se embarga.
Hay medidas conservatorias para inmovilizar los bienes mientras se discute la deuda, con autorización del juez.
Un embargo retentivo inmoviliza lo que hay en el banco. Si la deuda no es cierta o el procedimiento tiene fallos, se pide su levantamiento.
El embargo inmobiliario tiene su procedimiento y sus plazos: hay espacio para defenderse o para negociar antes de la venta.
Cuatro fases. La primera decide si las otras tres sirven de algo.
Sentencia, pagaré notarial o acto auténtico: comprobamos que el crédito es cierto y líquido, y que el título está en forma ejecutoria.
Cuentas, vehículos, inmuebles y créditos del deudor. Embargar donde no hay nada es gastar dos veces.
El alguacil le notifica al deudor el requerimiento de pagar. Buena parte de las deudas se cobra aquí, sin llegar al embargo.
Retentivo sobre cuentas, ejecutivo sobre muebles, inmobiliario sobre la propiedad. Lo embargado se vende en pública subasta, y con el producto se paga la deuda, los intereses y las costas.
Nada de esto es imprescindible para la primera conversación sobre ejecuciones y embargos.
La sentencia, el pagaré notarial o el contrato donde consta la deuda.
Todo lo que ya se le haya notificado al deudor, o lo que le hayan notificado a usted.
Nombre completo, cédula o RNC y dónde se le puede notificar.
Un banco, un vehículo, un local: cualquier pista acorta la investigación.
El acta de embargo y la fecha en que la recibió: los plazos para defenderse corren desde ahí.
Un abono reduce la deuda y cambia lo que se puede embargar.
Con el número de expediente o el nombre del tribunal la recuperamos. Lo importante es no dejar pasar los plazos.
Tres embargos para tres tipos de bienes. Se elige el que de verdad recupere.
Embargar es un derecho del acreedor, pero la ley lo rodea de garantías para el deudor. Hace falta un título ejecutorio y un crédito cierto y líquido; el embargo ejecutivo va precedido de un mandamiento de pago; y hay bienes que la ley declara inembargables, como los que el deudor necesita para vivir y trabajar, y el salario, con las excepciones que fija el Código de Trabajo. Por eso un embargo mal hecho se cae, y por eso quien lo sufre tiene de dónde defenderse: la nulidad del procedimiento, el levantamiento de la medida o un acuerdo de pago antes de la venta.
Quien ejecutó sentencias sabe dónde se traba un embargo: casi siempre en la forma, casi nunca en la deuda.