Un sistema bipartidista (o bipartidismo) es en política, un sistema de partidos políticos que favorece la aparición de dos coaliciones políticas (por lo general antagónicas en el espectro político) para generar una exclusión o una discriminación positiva de minorías políticas, sucediendo en todas las elecciones que uno de ellos alcanza el gobierno de la nación y el otro ocupa el segundo lugar en las preferencias de voto, pasando a ser la oposición oficial al gobierno. Sus defensores argumentan que genera una estabilidad política al excluir sectores extremistas que podrían alcanzar una representación parlamentaria o presidencial. Por el contrario, sus detractores argumentan que el hecho de que excluye a estas minorías es antidemocrático.
El bipartidismo es un sistema de partidos políticos que configura el Gobierno de un territorio. Este se encuentra presente cuando el sistema de partidos favorece la aparición de dos fuerzas políticas (Gobierno y oposición), habitualmente las más votadas en el país. Ello, excluyendo a terceros en el reparto del poder.
El sistema de partidos de un país nos muestra cuántos partidos hay en la esfera política, cuáles son, su tamaño y su poder real. Dicho esto, el bipartidismo es aquel sistema en el que operan predominantemente dos partidos políticos. Puede haber más, pero no condicionarán, o lo harán en menor medida, la vida política.
El bipartidismo es propio de los sistemas democráticos, pero con sistemas electorales mayoritarios.
Tipos de bipartidismo
Dentro del sistema bipartidista, encontramos dos tipos diferentes:
- Bipartidismo perfecto: Este tipo de bipartidismo excluye de la esfera política a terceros partidos. Solo obtienen representación los dos primeros y se van turnando en el poder alternativamente. En el caso de existir algún partido más, su peso es totalmente residual, careciendo de poder real.
- Bipartidismo imperfecto: En cambio, el bipartidismo imperfecto supone que haya dos grandes partidos que se alternan en el Gobierno, pero permite que haya otro que pueda ser decisivo. Este o estos terceros partidos nunca van a alcanzar el poder, pero tienen el peso electoral suficiente para condicionar algunas decisiones e incluso pueden ser determinantes para configurar Gobierno.
Características del bipartidismo
El bipartidismo como sistema de partidos posee las siguientes características definitorias:
- Sucede en sistemas electorales competitivos, es decir, se da en sistemas democráticos donde la competición electoral es real.
- Existen dos partidos predominantes.
- Pueden existir terceros partidos con poder real variable.
- Los dos partidos predominantes compiten por el Gobierno a través de la mayoría absoluta.
- El partido ganador gobierna solo, no necesita coaliciones, puesto que ha adquirido mayoría absoluta. En caso de estar levemente apoyado, no es suficiente para que forme parte del Gobierno alguien de este tercer partido.
- El otro gran partido, que ha perdido las elecciones lleva a cabo la labor de oposición, también prácticamente en solitario.
- Se produce alternancia en el poder cada una o dos legislaturas generalmente.
¿De qué depende el bipartidismo?
A grandes rasgos, podemos decir que el bipartidismo depende de tres factores: del sistema electoral, de la oferta política y de los propios votantes.
Si el sistema electoral de un país es mayoritario, generalmente configura un sistema de partidos bipartidista. Este sistema electoral se caracteriza por canalizar todos los votos en el establecimiento de escaños de los partidos más grandes. También puede darse el caso en el que un sistema proporcional arroje resultados de sistemas mayoritarios, como la fórmula D’Hondt que, aun siendo proporcional, favorece a los más votados.
Ventajas y desventajas del bipartidismo
El bipartidismo cuenta con una serie de ventajas y desventajas, como todo sistema de partidos:
Ventajas
- Mayor gobernabilidad y menor bloqueo: Que existan dos partidos predominantes favorece la gobernabilidad y que se reduzcan las situaciones de bloqueo.
- Mayor estabilidad: Si hay menos partidos, el principal será más estable y es más complicado tumbarlo y formar un nuevo Gobierno.
Desventajas
- Menor representación: La población es más plural que la existencia de dos partidos. Por lo que numerosas personas no se verán del todo representadas por ellos, lo que puede traducirse en abstención.
- Exclusión de las minorías: El sistema tiende a excluir de la agenda de Gobierno a las minorías, ya que sus votos no suelen ser necesarios para entablar Gobierno.
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