Los términos trata de personas y tráfico de personas migrantes han sido usados como sinónimos pero se refieren a conceptos diferentes.

La trata de personas es un fenómeno que violenta gravemente los derechos humanos de millones de personas alrededor del mundo.

El Protocolo de Palermo define la trata de personas como«la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos». (Artículo 3, inciso a).

El Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire define el tráfico de personas como «la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material». (Artículo 3, inciso a).

Facilitar que una o más personas crucen fronteras sin cumplir los requisitos legales o administrativos, con el fin de obtener directa o indirectamente un beneficio financiero u otro de orden material constituye un delito. A veces el delito de trata de personas comienza con el tráfico de migrantes.

Las principales diferencias entre trata y tráfico ilegal de personas

De este modo, podemos afirmar que hay cinco grandes diferencias que nos permitirán distinguir la trata y el tráfico ilegal de personas. Estas son:

1. Contra quién es el delito: en el tráfico ilegal de personas el delito es contra el estado, o estados, puesto que se están infringiendo leyes de uno o varios países en busca de una vida mejor. La explicación suele estar relacionada con la difícil vida en el país de origen y la búsqueda de salidas ante esta horrible situación; por el contrario, la trata atenta contra la dignidad y los derechos humanos de las personas y, aunque puede infringir leyes, la víctima es el individuo.

2. A quién involucra o quién sufre la situación de desamparo: el tráfico de personas tiene un amplio porcentaje de hombres que buscan el modo de conseguir una mejor forma de vida para ayudar a sus familias e incluso conseguir llevarlas al país de destino; por el contrario, las víctimas de la trata de personas son, casi siempre, mujeres y niñas cuyas vidas se rompen al vincularlas a la prostitución, el abuso sexual o los matrimonios ilegales.

3. Existencia o no existencia de consentimiento. Si bien tanto la trata como el tráfico ilegal son delitos, las víctimas de la trata nunca habrán consentido su explotación, o, por lo menos, no inicialmente —tras la coacción, la violencia y los abusos, este consentimiento habrá sido totalmente viciado—; en cambio, los negocios de tráfico ilícito de migrantes, aunque afrontan condiciones peligrosas e incluso degradantes para las personas, sí han supuesto un consentimiento por parte de los migrantes irregulares. En cualquier caso, no es extraño que, a menudo, resulte difícil diferenciar entre los dos conceptos ante la falta de un contrato real del servicio y la situación de vulnerabilidad de las víctimas.

4. Explotación de las víctimas: el tráfico es un negocio ilegal que empieza y termina con el traslado de los migrantes; por el contrario, la explotación de las víctimas de trata persiste con el fin de generar ganancias.

5. Transnacionalidad: el tráfico ilícito siempre se da más allá del país de origen, mientras que la trata puede suponer o no un traslado.