El contrato social es un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros, como por ejemplo el que se adquiere en un Estado en relación con sus derechos y deberes y los de sus ciudadanos. Es parte de la idea de que todos del grupo están de acuerdo, por voluntad propia, con el contrato social, en virtud de lo cual admiten la existencia de una autoridad, de unas normas morales y de unas leyes a las que se someten. El pacto social es una hipótesis explicativa de la autoridad política y del orden social.
El contrato social, como teoría política, explica, entre otras cosas, el origen y el propósito del Estado y de los derechos humanos. La esencia de la teoría cuya formulación más conocida es la propuesta por Jean-Jacques Rousseau, es la siguiente: para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondría en estado de naturaleza. Siendo así, los derechos y los deberes de los individuos constituyen las cláusulas del contrato social, en tanto que el Estado es la entidad creada para hacer cumplir el contrato. Del mismo modo, los seres humanos pueden cambiar los términos del contrato si así lo desean; los derechos y los deberes no son inmutables o naturales. Por otro lado, un mayor número de derechos implica mayores deberes, y menos derechos, menos deberes.
El contrato social, por tanto, hace referencia al contrato simbólico que se establece entre un ciudadano y el Estado. Y es que, cuando una persona pertenece a una determinada sociedad, esta se compromete con una serie de obligaciones, que, de la misma forma, le confieren unos derechos. Estas obligaciones y derechos que el ciudadano adquiere al incorporarse a una sociedad es a lo que el filósofo denominó como contrato social.
Cabe destacar que este contrato lo firma el ciudadano, implícitamente, cuando se incorpora a una sociedad. No existe un contrato como tal, sino que, en este caso, se representa simbólicamente como una especie de contrato, al tratarse de un acuerdo entre ciudadanía y Estado. Ello no quiere decir que, cuando uno nace, deba firmar un contrato para incorporarse a una determinada sociedad.
Los contratos sociales pueden ser explícitos, como leyes, o implícitos, como alzar su mano en el aula para pedir permiso de hablar. La constitución de los Estados Unidos es una parte bastante explicita del contrato social de este país. Dicta lo que el gobierno puede o no hacer. Se supone que las personas que eligen vivir en los EE. UU. están de acuerdo con lo que estipula la constitución en cuanto a las obligaciones sociales y morales. De hecho, independientemente de que si los contratos sociales son implícitos o explícitos, nos ofrecen un marco importante para crear la harmonía en la sociedad.
Las formas que toma el contrato social en una sociedad son, por ejemplo, los referéndums que como mecanismo de participación ciudadana a través del sufragio tiene una influencia sobre una decisión gubernamental. El derecho de los ciudadanos de ser consultados en las decisiones del Estado se contraponen con el deber de estos mismos a votar. Las medidas para velar por los derechos humanos y la igualdad en sociedad forman parte de los deberes del Estado frente al contrato social con sus ciudadanos.
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