La argumentación jurídica que es la que aporta conocimiento a la hora de un juicio a que los jueces puedan tener conocimientos claros y preciso sobre los hechos o delito. Sin embargo, La argumentación jurídica es el lenguaje del Derecho resultante de una aplicación actual de reglas y principios a la solución de los conflictos teóricos y prácticos que la sociedad se plantea en el ámbito del propio Derecho. Una bien argumentación aporta una excelente ponderación de las pruebas.
Argumentar significa dar razones a favor o en contra de un hecho. En los tribunales se usa la argumentación jurídica para convencer a los juzgadores de las distintas teorías de un caso y el mejor argumento lo gana.
Para qué se argumenta
La Argumentación Jurídica juega un papel importante en la estructuración del Estado actual, lo que supone que esta viene a convertirse en una prioridad en lo que respecta al desarrollo del Derecho como tal, no solamente en la parte dogmática o filosófica, también en la parte práctica y procesal, pues es ahí donde la argumentación jugará un papel preponderante y dará un abanico de opciones para su desarrollo, por tanto su estudio es totalmente indispensable para el abogado y el estudiante, pues ahora, un proceso argumentativo lo encuentras desde la promulgación de una ley.
La argumentación jurídica proporciona al jurista, en general, y al Juzgador, en particular, extraordinarias ventajas. Una de ellas es que le permite, ante un problema concreto, la utilización consciente y recurrente de un “cuadro argumental” o modelo justificativo para fundar sus razonamientos, y con ello, al final, sus decisiones. Llamamos en este caso “cuadro argumental” a aquel conjunto integrado por las formas básicas del razonamiento justificativo de los jueces, y por las clases de argumentos jurídicos utilizados en la práctica por éstos.
Estructura argumental
La estructura argumental, pues, cumple (como puede) una función: la de motivar, en el sujeto, la decisión de creer verdadera cierta proposición no demostrada o de adoptar cierta actitud insuficientemente justificada, para actuar en su consecuencia. Pero aquí es posible encontrar, en la práctica de la argumentación, una bifurcación de caminos. Una cosa es argumentar internamente, para llegar a una conclusión propia, y otra es argumentar frente a terceros, para incitarlos a llegar a una conclusión. La primera puede ser oral o meramente mental; explícita, implícita o aun inconsciente, intuitiva o refleja. La segunda es siempre expresa y casi siempre verbal, ya sea oral o escrita; pero no siempre las dos conducen al mismo resultado. Un argumentador leal, acertado o equivocado que pueda ser, busca convencer a los demás de aquello de lo que él mismo está convencido (un ejemplo fácil es el de un profesor que redacta un texto de geografía). Pero no faltan, tanto en el derecho como en la política y en la vida cotidiana, quienes intentan convencer al otro de aquello que su propia conciencia no necesariamente acepta (un ejemplo de esto es el creativo publicitario).
Legislación dominicana
En la República Dominicana es una obligación impuesta a todos los jueces el motivar sus sentencias so pena de incurrir en denegación de justicia.
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