Las Reglas de Hamburgo (en inglés, Hamburg Rules) son una serie de normas que se aplica al transporte internacional de bienes. Se redactaron en la «Conferencia Internacional sobre el Transporte de Mercancías por Mar» (International Convention on the Carriage of Goods by Sea) organizada por la ONU y se aprobaron en Hamburgo el 31 de marzo de 1978. La conferencia pretendía establecer una base legal uniforme para el transporte marítimo de mercancías, hasta entonces regulado por las Reglas de La Haya—Visby, convenio favorable jurídicamente a las compañías navieras.1 Entraron en vigor el 1 de noviembre de 1992. Este «Convenio de las Naciones Unidas sobre el Transporte Marítimo de Mercancías (Hamburgo, 1978)» ha sido ratificado por 34 países.
En diciembre de 2008, fueron adoptadas las Reglas de Róterdam que entrarán en vigor un año después de que sean ratificadas por 20 países. España fue el primer país en ratificar las Reglas de Róterdam en enero de 2011. En tanto que no se produzcan las firmas necesarias, seguirán siendo de aplicación las Reglas de La Haya—Visby y las Reglas de Hamburgo.
Las Reglas de Hamburgo surgen en la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, (UNCITRAL, por sus siglas en inglés). Tienen dos objetivos principales:
- Sustituir los convenios anteriores, básicamente las Reglas de La Haya-Visby.
- Aumentar la responsabilidad de las navieras, en cuanto porteadores.
Por otra parte, son el primer intento de armonizar las normas de transporte de distintos medios; aparece la pretensión de aplicar los acuerdos del transporte marítimo al transporte terrestre (carretera y ferroviario) y al transporte multimodal.
Origen de las Reglas de Hamburgo
Las Reglas de Hamburgo se aprueban en 1978, el 31 de marzo. Estas se aprueban en la ciudad de Hamburgo, de ahí su nombre. La celebración de una reunión para la aprobación de estas reglas corrió a cargo de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL, por sus siglas en inglés), establecieron la participación de los países en una reunión que tenía como fin, en primer lugar, sustituir las Reglas de La Haya, las cuales se encargaban de regular el transporte por vía marítima. Así como, a su vez, aportar una nueva regulación que tratase de armonizar la regulación para el transporte por vía marítima.
¿Cuáles son los objetivos de las Reglas de Hamburgo?
Las Reglas de Hamburgo surgen tras el desacuerdo existente con las Reglas de la Haya, siendo estas las antecesoras a las citadas en el artículo. Por esto, la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL, por sus siglas en inglés) propuso la creación de estas nuevas directrices. Unas directrices que tenían, entre otros objetivos, el reducir el trato favorable a las compañías navieras.
Por este motivo, las Reglas de Hamburgo nacen con el fin de lograr los siguientes objetivos:
- En primer lugar, aumentar la responsabilidad de las navieras. Es decir, incrementar la responsabilidad de los transportistas respecto a la mercancía.
- En segundo lugar, sustituir cualquier convenio anterior. Es decir, sustituir el convenio de La Haya. Un objetivo que no tuvo éxito, al complementarse ambas normas en la regulación marítima.
- En tercer lugar, tratan de brindar una mayor información sobre los documentos que se precisan para realizar expediciones internacionales por vía marítima.
- Por último, en cuarto lugar, también trataron de armonizar las normas del transporte en el mundo. Es decir, las normas de transporte tanto por vía marítima como terrestre. Otro objetivo que, como el anterior, no tuvo éxito.
¿A quién afectan las Reglas de Hamburgo?
Existen una serie de criterios a cumplir para su aplicación. Por esta razón, a continuación, mencionamos el ámbito de aplicación de dicha normativa.
Para que las reglas se apliquen deben cumplirse los siguientes requisitos:
- Se aplican en todos los contratos de transporte de mercancías por vía marítima en los que intervengan dos Estados diferentes. Siempre y cuando el puerto de carga, descarga, así como la emisión del “Bill of Lading” (BL, por sus siglas en inglés) tengan lugar en un Estado Contratante.
- Si en un contrato celebrado está previsto el transporte de mercancías en embarques que son sucesivos, las disposiciones que establece el convenio se aplicarán a cada uno de los embarques.
- Respecto a los contratos de fletamento, no se aplican las reglas para estos contratos. Sin embargo, sí podrían aplicarse al conocimiento de embarque, emitido junto al contrato de fletamento. Para ello, este debe regular la relación entre el transportista y el tenedor del conocimiento, el cual no sea un fletador.
- Elimina la distinción entre las faltas náuticas y las faltas comerciales. Esto implica que el transportista debe hacerse responsable de los perjuicios ocasionados por un posible daño o pérdida de la mercancía. También se aplica a los retrasos, si la mercancía ya estaba en posesión del transportista.
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